Los niños fueron traídos de un pueblo cercano para trabajar en los campos de remolacha azucarena cerca de Fond du Lac, Wisconsin. julio de 1915. De la colleción de Lewis H. Hine // Library of Congress [Biblioteca del Congreso]

 

   Al fin y al cabo, la vida rural simpre ha presentado un conjunto único de desafíos para sus residentes (y para académicos). A menudo ignorados a favor de sus hómogolas urbanos, las comunidades rurales han tenido dificultades con la desigualidad accessibilidad y pobreza en la búsqueda de la salud individual y pública.  

La crisis actual de COVID-19 no solo ha enfatizado la importancia de la intervención al nivel comunitario, sino también el gran problema que ha sido, durante mucho tiempo, la falta de aceso económico a la asistencia médica - tanto para la salud física como mental - para las poblaciones rurales, especialmente los grupo marginados.

John Rosenow, dueño de una granja lechera en Cochrane, Wisconsin, abraza a Roberto Tecpile, el que nació en Veracruz, México, y ha trabajado en su granja por más de una década. 2018. Por Caroline Yang de HUFFPOST

   Lo que se ha hecho claro es lo importante que es el análisis de las experiencias rurales para entender nuestro pasado y visualizar nuestro futuro. Durante el siglo 20, había un cambio evidente tanto en lo que se consideraba una crisis de la sanidad pública como quién era responsible de abordarla. Cuando las comunidades aunan esfuerzos para abordar estos desafíos, a menudo tienen éxito en manejar el problema. Alternativamente cuando los residentes rurales eran dejados a manejarse - en los momentos que reflejaban una ideología de anteponer la salud individual y la salud colectiva - a menudo estas crises empeoraban mucho.
 
La tensión entre el deber individual y el deber colectivo, entre de quien merece ayuda y qué nos debemos los unos con los otros, todavía existe hoy. Quizás por mirar hacia atrás, podamos resolver esta tensión mejor hoy en día.